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Despreocupate Sencillamente Vive

ISBN: 9788429317473
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Qué se requiere para llegar a ser verdaderamente feliz? No mucho, dice el filósofo judío de la religión Abraham J. Heschel. En realidad, nada que no esté ahí desde hace muchísimo tiempo. «Dios, un alma y un instante. Los tres están siempre ahí. El simple hecho de existir es una bendición; vivir, sencillamente, es santo». El rabí Heschel no era sólo un gran erudito. También era un sabio maestro de vida que sabía, con un lenguaje claro y a la vez casi poético, hacer ver lo realmente importante. Estaba convencido de que únicamente esas tres cosas son decisivas para una vida con sentido, y que no se requiere nada más.

Tampoco yo quisiera hablar en estas páginas más que de tres cosas que, a mi parecer, bastan para que la vida se logre como es debido: dejar las preocupaciones, sintonizar con uno mismo y vivir sencillamente. Estos principios o actitudes ante la vida son inseparables y se condicionan mutuamente.

Para sintonizar conmigo mismo debo dejar las preocupaciones, pues éstas tienen la rara virtud de atormentarme. Amenazan con desgarrarme. Me impiden llegar a ser uno conmigo mismo. Por eso debo deshacerme de ellas, alejarlas de mí. En alemán, “Einklang” (sintonía) y “einfach” (sencillo) tienen la misma raíz. Se trata de lo uno y simple, del sonido uno que suena sencillamente, y del arte de hacer que muchos tonos se conviertan en uno solo. Quien unifica en sí los muchos tonos en un único sonido se ha vuelto sencillo, en el sentido en que los primeros Padres de la Iglesia entendían la sencillez: se ha hecho finalmente uno con el sonido originario, uno con Dios, el origen de todo ser. Y a partir de este «ser uno» vive sencillamente, como uno y como una persona sencilla que se ha hecho en sí misma clara, íntegra y transparente a causa de lo uno.

Abraham Heschel dice del «vivir sencillamente» que es una bendición. ¿Qué significa esto? Más o menos, lo siguiente: quien vive sencillamente, sin segundas intenciones, es una bendición para las personas que conviven o se encuentran con él..."

Anselm Grün, monje benedictino y escritor de espiritualidad cristiana